Sánate para sanar a tu hijo

El amor de madre empieza por el amor a ti misma. Las madres somos las que mejor conocemos a nuestros hijos pero antes debemos conocernos a nosotras. ¿Cómo puedes amar a alguien sino te amas a ti? No se trata de ser egoísta, sino de darle la máxima entrega a alguien pero para ello debemos de aprender y ¿cómo? Pues con nosotras primero.

Al principio piensas que es un sacrificio, porque requiere tiempo y espacio pero luego es el camino que te lleva hacia la verdadera paz y felicidad.

Las madres con hijos con necesidades especiales, creemos que debemos de llevar todo el peso, debemos sentirnos culpables, no dormir, no soñar, no tener tiempo para nosotras, .. es tal el grado de culpa que adquirimos cuando nos dan la noticia de que nuestro hijo presenta algún problema que nos convertimos en nuestras peores enemigas. Y no caemos en la cuenta que somos una proyección de lo que serán nuestros hijos en un futuro.

Así que démosles la mejor madre, la más cariñosa, entregada y sensible madre que exista… Pensad que ellos nos han elegido a nosotras por algún motivo, la mayoría de las veces a enseñarnos algo.

¿Cómo vamos  a enseñar a nuestros hijos a amar, a tener seguridad, a conseguir sus metas, … si nosotras estamos llenas de culpa, nos sentimos víctimas de una situación, y aparcamos nuestros objetivos porque ya no nos sentimos merecedores de nada? Esto si que me parece egoísta, hacer a nuestros hijos responsables de nuestra vida y nuestras emociones.

Para poder ayudarlos y sanarlos de su enfermedad o problema, debemos primero hacerlo con nosotras, todos los día debemos sacar tiempo para encontrar la paz en nuestro interior.

Cuando mi hijo era un bebé, yo estaba débil y enfermaba muchísimo. Hice responsable a mi hijo de mi estado de salud, luego con el tiempo me di cuenta que yo era la única responsable de ello; puesto que dejé de quererme para supuestamente quererlo a él. Creía que porque me dedicara más tiempo sería peor madre, que tremendo error. Entramos en un círculo de culpas, nos sentimos víctimas de un problema o situación, e inconscientemente hacemos responsables a nuestros hijos de todo lo que nos sucede en nuestro día a día. Si tu hijo está contento, estás contenta; si tu hijo llora, te sientes mal. Cuando es todo lo contrario, ellos son un reflejo de nuestras emociones.

Mi hijo es un regalo, hablo desde la experiencia de una mujer que cómo amándose  ha podido hacer que su hijo mejore día a día. Existe un hilo entre una madre y un hijo, pero para reconocerlo debemos estar presentes y escucharnos.

Gracias a Dios hemos descubierto nuevas y maravillosas formas de amarnos, a través de libros, técnicas, apoyos, grupos de ayudas,  …. aprovechemoslas!! Y sí, hoy es el mejor momento para comenzar.

 

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